ACCESOS DIRECTOS
Informe de Actividades del Programa DIVULGA 2002
Lineas de Acción DIVULGA
Proyectos Vinculados
Revista de Vinculación y Ciencia
 JalisCiencia
Directorio
 
 Red de divulgacion y comunicacion de la Ciencia

MARTHA GONZALEZ ESCOBAR

* En México 1, 500, 000 personas son portadoras de la enfermedad de Chagas.

* Más que los infectados de SIDA.

* Medidas preventivas puestas en marcha por la U. de G.      

Un millón quinientas mil personas son portadoras de la enfermedad de Chagas, según datos de la Secretaría de Salud nacional. La gente ha construido sus casas en el campo, en los suburbios de las grandes ciudades y ha propiciado el crecimiento de la población de la chinche hocicona. Por ello, el equipo de investigación del mal de Chagas de la Universidad de Guadalajara se apersonó, acompañado de miembros de la Red de Comunicación y Divulgación de la Ciencia de esta institución en la pequeña plaza del asentamiento denominado “LaCoronilla”, que se ubica en una zona densamente poblada que está a la salida de la carretera a Saltillo, en la que numerosas familias fueron convocadas a una primera reunión de acercamiento entre la población del lugar y los médicos que investigan la enfermedad y algunas de sus posibles soluciones. La charla fue dirigida por el doctor Felipe Lozano Kasten, que encabeza el grupo académico que estudia esta enfermedad de la pobreza desde hace más de 15 años.  

La prevención fue el punto central de la información y para ello se mostraron en vivo y a todo color las distintas especies de la chinche, cuyo hábitat son las casa de adobe, tierra y los patios en que surge la hierba y hay materiales de desecho abandonados. “Patios Limpios” se llamó una de las campañas que se han emprendido contra estos insectos, que en su etapa adulta tienen más o menos el tamaño de una cucaracha, y  que son portadores del parásito Tripanosoma cruzi, origen del mal de Chagas.

  Aun cuando las chinches portadoras del parásito constituyen 40 por ciento de la población total, ya se han encontrado en 90 municipios del estado de Jalisco.  

En esta época es “La Coronilla” el objeto de estudio del equipo de académicos del mal de Chagas, que realizan trabajo de campo en comunidades  y no hospitalario. Los miembros del equipo multidisciplinario han encontrado que 30 por ciento de sus habitantes no saben leer ni escribir, y sus problemas son muchos más que la prevención de la enfermedad de Chagas.  

Las mujeres permanecen en sus modestos hogares, no tienen adonde ir, les resulta difícil hacer algo más que limpiar la pequeña casa y, a veces, hacer comida. Otras lavan ajeno, trabajan de afanadoras. Por su parte, los niños, siempre entusiastas y dispuestos, se acercaron primero que nadie a conocer al insecto en la caja de laboratorio y después estuvieron muy atentos a la proyección del Power Point que el equipo de médicos presentó para que se identificaran las distintas especies de chinche hocicona.  

Para los asistentes resulto difícil aceptar que en vez de matar al insecto deberían guardarlo en depósitos repartidos a propósito y, más complicado aun, saber que la enfermedad transmitida por la chinche tendrá sus primeras manifestaciones “dentro de 15 ó 20 años, cuando el parásito vence la resistencia del organismo y destruye las células del sistema nervioso autónomo, las que inciden en el esófago y en el corazón”, señaló Lozano Kasten.  

Posteriormente, los médicos colocaran trampas en la barranca que está situada a unos pasos de la placita en la que tuvo lugar la reunión, y empezaron a detectar el número y la potencia de transmisión de las chinches, que ya proliferan en los alrededores de la Zona Metropolitana de Guadalajara.  

La enfermedad de Chagas no puede curarse cuando está en su fase crónica, pero hay un tratamiento para controlarla en su etapa aguda. Los médicos hicieron hincapié en lo importante que es el saneamiento y las acciones para impedir la anidación de esta chinche.

“Mi hijo fue picado constantemente por esta chinche cuando tenia entre 9 y 10 años y vivíamos con mi papá allá en Rancho Nuevo, cerca del río. Se le hacían unas ronchas muy grandes que se inflamaban y producían mucha comezón. Allá hay muchas. Yo quisiera que lo vieran porque mi hijo ya tiene 15 años. A lo mejor tiene la enfermedad, como dicen que no se nota”. Señora Mercedes Castillo López, vecina de “La Coronilla”.


2000-2005 ACUDE: Acuerdo Universitario para el Desarrollo Sostenible de Jalisco
Unidad de Vinculación y Difusion Cientifica • Coordinacion General de Extensión • Universidad de Guadalajara