MARTHA
GONZALEZ ESCOBAR
*
En México
1, 500, 000 personas son portadoras de la enfermedad
de Chagas.
*
Más que los infectados de SIDA.
*
Medidas preventivas puestas en marcha por la U. de
G.
Un
millón
quinientas mil personas son portadoras de la enfermedad
de Chagas, según datos de la Secretaría
de Salud nacional. La gente ha construido sus casas
en el campo, en los suburbios de las grandes ciudades
y ha propiciado el crecimiento de la población
de la chinche hocicona. Por ello, el equipo de
investigación
del mal de Chagas de la Universidad de Guadalajara
se apersonó, acompañado de miembros
de la Red de Comunicación y Divulgación
de la Ciencia de esta institución en la
pequeña
plaza del asentamiento denominado “LaCoronilla”,
que se ubica en una zona densamente poblada que
está a
la salida de la carretera a Saltillo, en la que
numerosas familias fueron convocadas a una primera
reunión
de acercamiento entre la población del lugar
y los médicos que investigan la enfermedad
y algunas de sus posibles soluciones. La charla
fue dirigida por el doctor Felipe Lozano Kasten,
que encabeza el grupo académico que estudia
esta enfermedad de la pobreza desde hace más
de 15 años.
La
prevención
fue el punto central de la información y
para ello se mostraron en vivo y a todo color las
distintas especies de la chinche, cuyo hábitat
son las casa de adobe, tierra y los patios en que
surge la hierba y hay materiales de desecho abandonados. “Patios
Limpios” se llamó una de las campañas
que se han emprendido contra estos insectos, que
en su etapa adulta tienen más o menos el
tamaño
de una cucaracha, y que son portadores del
parásito Tripanosoma cruzi,
origen del mal de Chagas.
Aun cuando las chinches
portadoras del parásito constituyen 40 por
ciento de la población total, ya se han
encontrado en 90 municipios del estado de Jalisco.
En
esta época es “La Coronilla” el
objeto de estudio del equipo de académicos
del mal de Chagas, que realizan trabajo de campo
en comunidades y no hospitalario. Los miembros
del equipo multidisciplinario han encontrado que
30 por ciento de sus habitantes no saben leer ni
escribir, y sus problemas son muchos más
que la prevención de la enfermedad de Chagas.
Las
mujeres permanecen en sus modestos
hogares, no tienen adonde ir, les resulta difícil hacer
algo más que limpiar la pequeña casa
y, a veces, hacer comida. Otras lavan ajeno, trabajan
de afanadoras. Por su parte, los niños,
siempre entusiastas y dispuestos, se acercaron
primero que nadie a conocer al insecto en la caja
de laboratorio y después estuvieron muy
atentos a la proyección
del Power Point que el equipo de médicos
presentó para
que se identificaran las distintas especies de
chinche hocicona.
Para
los asistentes resulto difícil
aceptar que en vez de matar al insecto deberían
guardarlo en depósitos repartidos a propósito
y, más complicado aun,
saber que la enfermedad transmitida
por la chinche tendrá sus primeras
manifestaciones “dentro de 15 ó 20
años,
cuando el parásito vence la resistencia
del organismo y destruye las células del
sistema nervioso autónomo, las que inciden
en el esófago
y en el corazón”, señaló Lozano
Kasten.
Posteriormente,
los médicos
colocaran trampas en la barranca que está situada
a unos pasos de la placita en la que tuvo lugar
la reunión, y empezaron a detectar el número
y la potencia de transmisión de las chinches,
que ya proliferan en los alrededores de la Zona
Metropolitana de Guadalajara.
La
enfermedad de Chagas no puede curarse cuando está en
su fase crónica,
pero hay un tratamiento para controlarla en su
etapa aguda. Los médicos hicieron hincapié en
lo importante que es el saneamiento y las acciones
para impedir la anidación de esta chinche.
“Mi hijo fue picado constantemente
por esta chinche cuando tenia entre 9 y 10 años
y vivíamos con mi papá allá en
Rancho Nuevo, cerca del río. Se le hacían
unas ronchas muy grandes que se inflamaban y producían
mucha comezón. Allá hay muchas. Yo
quisiera que lo vieran porque mi hijo ya tiene 15
años. A lo mejor tiene la enfermedad, como
dicen que no se nota”. Señora Mercedes
Castillo López, vecina de “La Coronilla”.
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